Garantizado el SUMINISTRO eléctrico en Paraguaná

Solventadas fallas en el  sistema eléctrico peninsular, lo cual garantiza el suministro aunque pueden presentarse fallas de distribución, pero serán solventadas

Solventadas fallas en el sistema eléctrico peninsular, lo cual garantiza el suministro aunque pueden presentarse fallas de distribución, pero serán solventadas

-Durante una semana realizaron trabajos ininterrumpidos para recuperar los sistemas de la turbogeneradora Josefa Camejo

-Esta semana llegan los repuestos para comenzar a realizar los mantenimientos preventivos

-En los próximos meses se incorporarán las primeras moléculas de gas para dar mayor confiabilidad a la generación eléctrica

Con la recuperación de la unidad de generación N° 2 de la planta turbogeneradora Josefa Camejo, se solventaron las fallas que mantuvieron colapsado el sistema de distribución de energía eléctrica en la península de Paraguaná durante una semana.

Los trabajadores de Corpoelec mantuvieron labores continuas hasta lograr poner en funcionamiento la turbina, se mantienen realizando labores técnicas en el restablecimiento de la unidad 1, con la que se prevé incorporar 100 megavatios adicionales durante el día de hoy. Continuar leyendo »

APRUEBAN 57 millones de Bs. más para el Conservatorio José Maiolino Conte

Se premia el talento musical y cultural de Falcón

Se premia el talento musical y cultural de Falcón

-Ayer en el teatro Armonía de Coro fue entregada la orden Maestro Giuseppe Maiolino Conte”, a cinco personalidades de la región, para honrar la vida e historia de este ícono cultural de Falcón

La gobernadora, Stella Lugo  entregó la Orden “Maestro Giuseppe Maiolino Conte”, en su única clase, a cinco representantes musicales de la entidad, como homenaje a los 80 años de nacimiento de este insigne ejemplo del quehacer cultural de Falcón y el país.

Leda Hernández, Jesús Molina, Jesús Noguera, Isandra Campos y José Ramón Duno fueron los condecorados con esta distinción creada para honrar en vida a Maiolino Conte, coordinador regional del Sistema de Orquestas de Falcón y orgullo de la falconianidad.

“Muchas cosas hay que agradecer en vida, pero yo agradezco haberlos conocidos a ustedes”, dijo la mandataria al referirse a Maiolino y su esposa Adela, quienes, junto a la presidenta del Ateneo de Coro, Olga Elena de Curiel; Simón Petit, director del Incudef, familiares y amigos, asistieron a este acto realizado en el teatro Armonía de Coro. Continuar leyendo »

La hora del DEBER

No tardó nuestro país un minuto en dar respuesta a los organismos internacionales ante la solicitud de apoyo para la lucha contra la brutal epidemia desatada en África Occidental.

Es lo que siempre ha hecho nuestro país sin excluir a nadie. Ya el Gobierno había impartido las instrucciones pertinentes para movilizar con urgencia y reforzar al personal médico que prestaba sus servicios en esa región del continente africano. A la demanda de Naciones Unidas se dio igualmente respuesta rápida, como se ha hecho siempre ante una solicitud de cooperación.

Cualquier persona consciente sabe que las decisiones políticas que entrañan riesgos para el personal, altamente calificado, implican un alto nivel de responsabilidad por parte de quienes los exhortan a cumplir una peligrosa tarea. Es incluso más duro todavía que la de enviar soldados a combatir e incluso morir por una causa política justa, quienes también lo hicieron siempre como un deber.

El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano, sobre todo cuando no está movido por interés material alguno. Sus familiares más allegados también aportan a tal misión una parte de lo más querido y admirado por ellos. Un país curtido por largos años de heroica lucha puede comprender bien lo que aquí se expresa. Continuar leyendo »

Walking dead en el supermercado

Son las 6:00 de la tarde de un día cualquiera. No estoy especialmente motivado, me he dejado una barba de tres días y calzo unas alpargatas que me dan un aspecto de anciano descuidado y digno de lástima. Salgo a pasear con el carro sin intuir que es mi día de suerte y que mi melancolía cambiará cuando entre al supermercado. Estaciono delante de un supermercado de una de las cadenas privadas de comercialización de alimentos, a ver “qué ha llegado de nuevo” y “qué hay”. Traspaso la puerta y me fijo en varias personas que pasean por los pasillos  con la mirada extraviada. Caminan lentamente, como si no tuvieran alma. Otros giran brusca y epilépticamente sus cabezas de un lado a otro mientras caminan.  Comienzo a andar yo también entre los estantes, sin rumbo fijo, y me tropiezo aquí y allá con unos individuos de quijadas colgantes que tienen la vista fija en los anaqueles vacíos. No se mueven, solo parecen esperar. Cuando estoy cerca de las verduras, siento que a mi lado se coloca un empleado y que comienza a  descargar un bulto de harina precocida. Sin apenas darme cuenta, éste me aborda:

-Tenga abuelo -dice, mientras me coloca furtivamente cuatro paquetes de harina en el regazo, girándose luego rápidamente.

Sigo mi camino, sin entender todavía a qué viene tanta amabilidad en una sociedad donde ya casi no nos damos los “buenos días”. Sin embargo, me volteo para  darle las gracias. Pero ya no veo más que un enjambre de personas que han  salido de todos los rincones del supermercado, una  multitud que estira los brazos en dirección al bulto de harina; y no alcanzo a ver al buen samaritano que, agachado, debe estar tratando con dificultad de racionar la entrega del producto. Como puedo, me repongo y sigo mi camino. Paseo por los pasillos donde están los productos de limpieza, pensando que he sido descortés y que no vale la excusa de que el chico “me rompió el esquema”. Ando buscando algún repelente de mosquito, pues no tengo ganas de untarme aceite, clavo de olor y cuanta cosa está circulando por las redes sociales para espantar a los benditos bichos que no saben que tenemos un problema de divisas, y nos atacan sin piedad, contagiándonos, para más colmo, con una enfermedad de nombre africano. No te digo yo. Como éramos pocos… Nada, no hay nada que echarle a los bichos. Sigo arrastrando el carrito, ahora cuidando celosamente su único contenido: cuatro paquetes de harina. Continuar leyendo »